Leemos la Palabra y contemplamos la imagen de N. S. de Luján. (Ver imagen ¡Somos de la Virgen nomás! en la galería al final de la publicación).
Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en el medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Y todos lo que los oían estaban asombrados de su inteligencia.
(Lc 2,41-44.46-47)
Te dejamos una meditación que podés leerla en PDF o escucharla con el audio.
Finalmente, nos consagramos rezando, como familia diocesana, nuestra oración a la Virgencita. (Ver imagen Oración de Consagración en la galería al final de la publicación)